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Pensamiento Medieval
La Edad Media va desde la caída
de Roma el año 476 d. C. hasta el Renacimiento, ya en el siglo XV. Es un
milenio que se suele calificar como teocéntrico porque en él Dios ocupa el
centro de la vida intelectual. Se pasa del predominio de un discurso racional
al predominio de un discurso religioso. El pensamiento se ocupa de la relación
entre la fe cristiana y la razón, más concretamente, se estudia la adaptación
de la filosofía griega a los dogmas cristianos. La tutela religiosa de la
cultura queda reforzada por el hecho que la Iglesia es la única institución
estable en medio de los constantes conflictos políticos que debilitan el poder
civil. Por ello, el saber y la creación cultural se refugian en los monasterios
sobre todo durante los primeros siglos.
Los escritos de primeros
pensadores cristianos (la apologética) buscan defenderse frente a las
persecuciones y exponer las ideas básicas del cristianismo para combatir las
herejías. Rechazan todo aquello que consideran pagano y, en concreto, la
filosofía que es asimilada al error y la falsedad. La única verdad es la
revelada por Dios.
Pasada esta fase, a la razón se
le da el papel de instrumentos válido al servicio de la fe. Agustín de Hipona
(354-430), una de los padres de la Iglesia (la patrística), hace la primera
gran síntesis entre cristianismo y pensamiento griego, en concreto, con el
platonismo, ya que era la filosofía que tenía más posibles puntos de contacto
con el cristianismo.
Se produce un desplazamiento de
la actividad cultural y científica a Oriente. En el año 529 el emperador
Justiniano clausura las escuelas filosóficas de Atenas y los filósofos se
marchan llevándose las obras clásicas a Oriente. En estos textos la filosofía
de Platón y Aristóteles se fusionan provocando equívocos en su interpretación
cuando en el siglo XIII sean recuperados en Occidente.
Mientras tanto, el pensamiento
cristiano ha fijado su credo básico y para transmitirlo funda la escolástica
formada por las escuelas monacales primero y después por las catedralicias que
darán lugar a las primeras universidades. En ellas se reinicia poco a poco la
reflexión y el debate filosófico aunque siempre dentro de los límites de la
interpretación de que de la Biblia han hecho los Padres de Iglesia.
En el siglo XIII la recuperación
de parte de la obra Aristóteles de manos del filósofo árabe Averroes
(1126-1198) causa un gran impacto en la universidad de París. Se genera una
gran controversia pues se encuentran con una explicación meramente racional,
que no recurre en ningún momento a la revelación, de todas las cuestiones que
acucian al ser humano. En un primer momento las ideas de Aristóteles se
persiguen por heréticas pero Tomás de Aquino (1225-1274), un monje y filósofo
dominico, adapta el pensamiento aristotélico al cristiano proporcionando la
segunda gran síntesis entre éste y el pensamiento griego. Tal éxito tendrá que
su síntesis, denominada aristotélico-tomista, que se convertirá en el libro de
texto oficial durante el renacimiento y en el nuevo dogma de fe cristiano.
Sin embargo a lo largo del siglo
XIV cada vez surgen más voces reclamando una separación entre razón y fe,
filosofía y religión, y reivindicando la autonomía de cada una de ellas. El
ejemplo más relevante es la filosofía nominalista de Guillermo de Ockham
(1295-1350) Se inicia un proceso de secularización de la cultura y se abandona
todo intento de racionalizar la fe, es decir, se reconoce que la razón es una
vía diferente de conocimiento que la fe. La experiencia como modo de
conocimiento va obteniendo cada vez más importancia en detrimento del valor
tradicionalmente atribuido a la deducción y a la autoridad, hecho que
contribuirá decisivamente al impulso de nuevo de la ciencia.
XXXX San Agustín es el máximo
exponente de la filosofía cristiana durante el período patrístico y uno de los
más geniales pensadores de todos los tiempos. Mejor que ningún otro logra la
síntesis armoniosa entre platonismo y cristianismo. Su filosofía religiosa y su
doctrina teológica tiene un influjo decisivo en la Edad Media y el San Agustín
sentado en el scriptorium. Miniatura. Anónimo del siglo XV. Ms Vat. Lat. 451
(II parte), fol. 1r.Renacimiento, tanto en el aspecto teológico como en el
social. Influyó en todos los ámbitos: dogmático, político, místico, de reforma,
etc.
—El momento histórico
XXXXX Desde el punto de vista
Político: había terminado las persecuciones, el Estado apoya a los cristianos,
pero se entromete en las cuestiones religiosas. Los bárbaros invaden el Imperio
romano.
XXXXX Desde un enfoque Cultural:
desde Marco Aurelio y Plotino, no surgen grandes pensadores paganos (Libanio,
Símaco, Macrobio y Claudio son de segunda categoría).
XXXXX En cambio surgen las
grandes figuras de la literatura cristiana: Clemente, Orígenes, los Capadocios,
Jerónimo, Hilario, Ambrosio, etc. Religión: se suceden las grandes herejías
(arrianismo, donatismo, pelagianismo, nestorianismo, etc., que influyen en la
obra de Agustín).
—Fuentes del pensamiento
filosófico de San Agustín
XXXXX Conocía muy bien a Cicerón.
El "Hortensio" le influye decisivamente. Sus filósofos preferidos
eran Platón y Plotino, aunque conoce mejor a Porfirio, al que también admira.
—Doctrina del conocimiento
XXXXX—Problemas de epistemología
XXXXXA la pregunta sobre si
conocemos la verdad, responde con su crítica al escepticismo.
XXXXXA la pregunta sobre cómo la
conocemos, responde con su doctrina de la iluminación, que sustituye a la
doctrina de la reminiscencia de Platón y a la doctrina aristotélica de la
abstracción.
XXXXX—Critica del escepticismo:
el hombre conoce la verdad
XXXXX Agustín prueba que el
hombre no puede dudar de su existencia en el mismo momento en que se plantea
esta posibilidad: si soy capaz de preguntarme si existo, es que existo.
XXXXX También afirma que si el
hombre es capaz de dudar, es que la verdad existe, puesto que la duda es una
señal de que existe algo que es verdadero, aunque yo ahora no lo conozca como
tal.
XXXXX La discordia entre los
filósofos, indica al menos una verdad: que la discordia existe.
XXXXX Por otra parte, es falso
que los sentidos nos engañen. El engaño puede provenir de la enfermedad de los
sentidos. Pero cuando están sanos, no engañan.
XXXXX Además, el escepticismo es
sumamente dañino en el terreno moral, porque conduce al relativismo, y a la
disolución de la sociedad.
XXXXX—Mecanismo del conocimiento:
doctrina de la iluminación
XXXXX Según San Agustín existen
tres tipos de conocimiento:
El sensitivo: se realiza por el alma a
través del cuerpo, de manera, por tanto, mediata.
El conocimiento de las leyes del mundo
físico por medio de la razón inferior; esta función de la razón da origen a la
ciencia de las cosas temporales.
El conocimiento de las verdades eternas (ya
sea algunas ideas como la justicia, la bondad, la belleza, etc., o ya sea
—Gilson— la misma verdad en el juicio); este proceso se llama iluminación y es
un nuevo modo de explicar lo que Platón explicaba por medio de la preexistencia
de las almas y la doctrina de la reminiscencia; esta función superior de la
razón da origen a la sabiduría de las verdades eternas y a la vida
contemplativa.
XXXXX Es claro que el hombre debe
dar preferencia a esta última función (conocimiento de las verdades eternas),
como María; a riesgo de caer en la avaricia (radix omnium malorum) y en el
orgullo (initium peccati), si sigue el camino de Marta que conduce al egoísmo,
el individualismo y la anarquía de la civitas diaboli.
XXXXX—Fe y Razón
XXXXX Antes de su conversión
Agustín era un racionalista convencido. Despreciaba la Sagrada Escritura, con
su lenguaje infantil, decía, y antropomórfico. Despreciaba las enseñanzas de la
Iglesia y toda autoridad que no fuera la razón. Por eso se adhirió al
gnosticismo de los maniqueos.
XXXXX Después, admitió plenamente
el papel de la fe que conduce a la verdad plena que no podemos obtener con la
sola razón. El cristianismo es la verdadera filosofía. Razón y Religión deben
ir siempre unidas. Cfr. De utilitate cedendi
y De vera Religione.
—La filosofía del lenguaje
XXXXX San Agustín trata del
problema del lenguaje en el De Magistro y en De Doctrina christiana. En estas
dos obras explica que las palabras no son fuente de conocimiento, porque las
cosas naturales las conocemos por la visión y las sobrenaturales es Cristo
mismo el que nos las da a conocer. Las palabras son un instrumento para
recordarnos lo que ya hemos conocido. Son un signo convencional (también hay
signos naturales).
XXXXX La Sagrada Escritura es
Palabra de Dios y está en el marco de los signos. El sentido de la Escritura
puede ser literal (inmediato) o alegórico (nos da a conocer una realidad más
allá de lo que las palabras quieren significar inmediatamente).
XXXXX San Agustín afirma que las
palabras son signo de las cosas, pero también en ocasiones dice que son signo
del pensamiento.
XXXXX Respecto al lenguaje
teológico, San Agustín dice que podemos hablar de Dios con nuestro lenguaje
humano porque Él es el que ha creado todas las cosas, pero sobre todo porque ha
creado al hombre a su imagen y semejanza. Nuestro lenguaje es apto, por tanto,
para hablar de lo divino (las ideas no tienen subsistencia en sí mismos sino en
Dios), aunque no es posible hablar de Dios de manera plenamente adecuada,
porque es inefable.
—Problemas de cosmología: origen
del mundo, del tiempo y del mal
XXXXX—El fundamento de la
filosofía agustiniana: la interioridad
XXXXX Para Agustín sólo dos cosas
tiene que conocer el hombre: el alma y Dos. A partir de ahí conocerá toda la
realidad. Aristóteles había buscado la verdad en la realidad. Agustín la busca
en la interioridad. "Ubi Deus ibi homo" decía Agustín. Pero podría
haber dicho también "ubi homo ibi Deus". Es la filosofía de la
interioridad.
XXXXX La existencia de Dios la
prueba por la presencia de verdades eternas en el alma humana, que requieren la
existencia de una razón suficiente: Dios. Y la naturaleza trinitaria de Dios
también la explica mediante la analogía con el alma humana que tiene mens,
amor, notitia.
XXXXX—Origen del mundo
XXXXX Al principio, Agustín
pensaba que el mundo era una emanación de Dios. Después de su conversión,
comprende que ha sido creado por Dios. La expresión "in principio" la
interpreta como "en el Logos" (según las ideas arquetípicas que se
encuentran en el Hijo), de la nada y por su bondad.
XXXXX—El problema del tiempo
XXXXX Platón concebía el tiempo
como la imagen móvil de la eternidad. Aristóteles como la medida del
movimiento. Agustín como la duración de una naturaleza finita que no puede
existir toda contemporaneamente. El pasado y el futuro existen porque el
presente no puede ser un presente siempre: es un presente que pasa. El presente
se distingue en esto de la eternidad: es un nunc transiens; en cambio la
eternidad es un presente que no pasa: es un nunc stans.
XXXXX Sólo en nuestra mente se
encuentran presente pasado y futuro: la memoria (presente del pasado), la
intuición (presente del presente) y la espera (presente del futuro). En el alma
es donde se mide el tiempo.
XXXXX El universo es finito y
sucesivo. Por lo tanto tuvo que tener un origen en el tiempo y no en la
eternidad.
XXXXX—Las razones seminales
XXXXX Son las virtualidades
puestas por Dios en la creación, que se van desarrollando en el tiempo. Son las
semillas de todas las cosas futuras, que son desveladas y puestas por obra
gracias a la actividad de las creaturas.
XXXXX El porqué de las razones
seminales es el mantener la simultaneidad de la creación (como dice la Biblia)
y que sólo Dios puede crear.
XXXXX—El problema del mal
XXXXX Lo trata San Agustín en su
polémica con los maniqueos que sostenían un principio del mal junto a un
principio del bien. Agustín afirma que sólo hay un Dios bueno, creador del
Cielo y de la Tierra, y que el mal viene al mundo por la misma limitación de la
creación y, sobre todo, por el pecado (mal moral).
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TOMADO DE http://www.rodin.org.mx/patrologia/agu/agustin_m06.html
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